Solo me conozco en tercera persona.
La he visto mirándose al espejo,
odiando lo que es,
añorando lo que un día dijeron que era,
culpándose por no querer volver a serlo.
La he visto romper el espejo,
bailar encima de cada trozo de su mala suerte,
sin que le importe acabar cortándose siete años seguidos.
La he mirado
a través de una barrera
hecha de ruinas,
sus ruinas.
Se ha dado a la tristeza
pero nunca por vencida.
Se ha levantado,
ha barrido sus cenizas
y se ha puesto guapa
para salir
a coquetear otra vez
con la muerte.
Se ha creído poderosa
por haber bailado
con ella
y haberle pisado los pies.
La he visto llegar a casa sola
con los tacones en la mano izquierda
y el corazón de algún poeta en la derecha.
Ha llorado 500 noches
por cada una de sus heridas,
se ha jurado amor tantas veces
y nunca ha sido capaz de cumplir su promesa,
siempre se acaba manchando las manos de sangre
y todos dicen que es poesía.
Pues a ver quién se atreve a convertirla en verso ahora,
tan rota que ya ni corta
tan lágrima que se tira sin paracaídas hacía el precipicio.
La he visto siendo yo.
Y aún sigo preguntándome quién es.
Nos seguiremos mintiendo siempre.
pero nunca por vencida.
Se ha levantado,
ha barrido sus cenizas
y se ha puesto guapa
para salir
a coquetear otra vez
con la muerte.
Se ha creído poderosa
por haber bailado
con ella
y haberle pisado los pies.
La he visto llegar a casa sola
con los tacones en la mano izquierda
y el corazón de algún poeta en la derecha.
Ha llorado 500 noches
por cada una de sus heridas,
se ha jurado amor tantas veces
y nunca ha sido capaz de cumplir su promesa,
siempre se acaba manchando las manos de sangre
y todos dicen que es poesía.
Pues a ver quién se atreve a convertirla en verso ahora,
tan rota que ya ni corta
tan lágrima que se tira sin paracaídas hacía el precipicio.
La he visto siendo yo.
Y aún sigo preguntándome quién es.
Nos seguiremos mintiendo siempre.

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