Algún día.

Algún día seremos libres,
porque huiremos de aquí,
la tormenta se convertirá en lluvia
y poco a poco volverán a florecer nuestras margaritas.

Echaremos al pájaro de su jaula,
de esas cuatro paredes que pintamos con la sangre de nuestras heridas.
Porque en el amor arriesgas y te caes.
Al final, él volará indomable, inalcanzable, ingobernable.

Nadie será nunca tan fuerte como para atraparle,
será el reflejo de todo lo que quisimos
y algún día conseguiremos
pero lo guardaremos como un secreto.

Querremos dormir juntos,
siempre revueltos,
como el cabello de mi niña interior.

 Se nos irá la fuerza por la boca,
de tanto besarnos.
Recogeremos las piezas del desastre
y no volverán a vernos por aquí.

Tú te marcharás rumbo a donde vuelan los sueños de otros,
entre ellos los míos.
Correrás lejos,
pero siempre podrás volver a mí.

Yo pienso escapar de este sitio,
ya no hay nada que salvar,
correré muy lejos,
te lo prometo.

Pasará el tiempo
me despertarán los llantos de Libertad,
tú volverás a estar en mi vida
pero en otro hombre.
Ni la pequeña ni él tendrán tus ojos.

Querré andar decalza y no.
Querré dar el pecho en público y no.
Querré gritar pero no.
Querré quejarme, pero no.
Siempre no.

Volveré a estar encerrada,
porque ellos nos temen y no nos quieren libres.
Acabaré como aquello que prometí no ser,
me ataré a normas que un día quise destruir.

Jamás volveré a verte,
no sabré si llegaste lejos
o acabaste como yo,
como todos.




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