A ellos por ser mi mejor poesía...

Por no ser mi madre,
pero casi,
porque no soy
su palma de la mano, 
pero me conocen igual.


Tengo amigos que son capaces de hacer de salvavidas
en cualquiera de vuestros naufrágios
e impedir que os ahoguéis en un vaso de agua.

Tengo una amiga con alma de escritora (aunque ella no lo sepa)
con cuerpo de puta (aunque enseñe como una monja)
con labios de viciosa (sobretodo cuando se pone carmín)

Tengo amigas 
por las que cualquiera 
se volvería artista 
para convertirlas a ellas en musa.

Mi amiga, mi dedo de la mano
aquella que mira con ojos de gata
y ahí es cuando sabes que vas a perder las siete vidas.
Mi otro dedo, el corazón 
ella, que pisa siempre pisa con el pie adecuado
y mueve el culo al andar como si supiera que la estás mirando.
Mi lunar preferido, 
ella que se duerme en una cama de Madrid 
y sueña que vive en New York
y me lleva a soñar con ella todas las noches.

Tengo amigos que son hogar, casa y estación de metro.
Tengo amigos que se enamoran, 
otros que fuman, 
otros que beben 
y otros que salen a la calle sin abrigo en pleno invierno.
Cada uno se pone en peligro a su manera 
aunque viven enamorados de aquella puta
que se hace llamar vida.

Tengo...
y que no se me escapen de las manos
nunca.

Mis amigos,
que no llevan capa, ni antifaz
pero saben que son mis héroes.
Los que siempre llevan un abrigo de repuesto para mí
aunque se queden sin él,
y se les acabe congelando el alma,
aquellos que me enciende el cigarro
cuando me quedo sin fuego.

Los de abrazos largos, penas cortas,
los de palabras bonitas
y besos que me curan el corazón.

A Leire, por ser la L que le falta a mi nombre.
A Alba, por hacerme reir cuando solo quiero llorar.
A Ana, por tener la paciencia y los abrazos de una madre.
A Belén, por todos estos años, las borracheras y las sonrisas.
A Susana por tener la poesía de la que cualquiera quisiera hablar.
Y a Andrea porque la echo de menos y quizás algún día se lo vuelva a decir.

Y quizás, aunque él lo sepa, este poema también es para Edgar,
porque él nunca permitiría que le echara de menos
gracias por estar cuando ni yo estoy por mí misma.

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