Canción 488


Sé que Jose nunca lo leerá

por eso le sigo escribiendo

por eso me sigue doliendo.

Y duele más y mejor que ninguno.


He intentando escribirte el poema más bonito del mundo,
pero no se por qué esto suena más a despedida que a poesía.

Sigo preguntándome por qué nunca llegaste a aquella estación 
en la que me abandonaron hasta los trenes,
por qué te sigo esperando metida en toda esta esperanza
que va desnuda
que ya no quiero volver a vestirse de verde.

He hablado con la distancia 
y me ha susurrado uno a uno todos tus miedos,
como si nunca me hubiera sentido uno más de ellos
como si no me hubieras convertido el amor en susto.

He intentado pensarte sin que sea un disparo en la sien,
pero siempre acabo manchando los recuerdos de sangre, joder...

Sigo igual de patosa y resbaladiza
entre tus dedos.
Sigo gritándole al destino y a la vida 
que ya está bien por hoy,
que no me quedan más lágrimas, ni más agua salada para sanar las heridas,
que no he aprendido nada.

Cariño, podría escribir el libro más bonito del mundo
hacer partícipe a la gente de nuestro invierno
que siempre se maquillaba de primavera.
Podría hacer que la gente bailara nuestra canción
pero ya no sé diferenciarla del ruido.

He intentado confesar que no he dejado de fumar,
ni de llorar
que he borrado tu número
pero aún así nunca te he dejado de llamar.

Debería avisarte de que si decides dejar a Andalucía menos bonita 
y traer el mar de tus ojos a Madrid, 
no olvides empaquetar mi alma,
he querido vivir sin ella, 
llenando su hueco de aire,
pero eso también lo hago contigo.

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