Ámala

  No es un consejo porque ni me lo has pedido ni yo tengo moral para darlos, tampoco es una orden porque ya sabes que yo siempre te he querido libre...
Esto es sólo un texto para decirte que la ames,
sí, aunque yo acabe llena de heridas de las que broten sentimientos.
Ámala, dile lo guapa que es,
sobretodo cuando se ríe entre un millón de palabras
que tú dices sin sentido
y ella se lo encuentra.
Tenla en cuenta,
cuando lo único que quieras hacer sea huir,
huye con ella.
Hazla sentir que es más fuerte que cualquier distancia,
que te recorrerías los kilómetros que hicieran falta hasta llegar a su cama.
Respeta sus miedos como si fueran tuyos,
acaricia sus heridas con cuidado, para que no vuelvan a abrirse.

Enséñale el mar desde tus ojos,
enséñala a nadar en ellos,
enséñale a beberse los vasos de agua en vez de ahogarse dentro.
No olvides recoger la toalla cuando veas que ella la tira.

Yo solo te pido que la hagas sentir especial,
que la hagas especial,
que cuando la mires fijamente a los ojos no te acuerdes de mis últimas lágrimas.
Conviértela en tu musa,
incluso los lunes por la mañana
despeinada,
con legañas,
sin ganas.
Haz que siempre esté de ti así de enamorada.
Espero que no tenga que taparte nunca con tipex
que seas lo único seguro que tenga.
Conviertete en la enfermedad,
pero también sé su medicina,
no dejes que nada le haga daño,
ni siquiera tú.

Ámala, ámala a pesar de que no compartáis nada, ámala.
Ámala mucho, 
así como nunca fuiste capaz de amarme a mí.

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